PROTAGONISTAS DEL 12 AL 13 DE SEPTIEMBRE DE 1923 EN LA CIUDAD DE ZARAGOZA.

 

  

Rafael González Cobos

Senen Sánchez Valor en aquel año de 1920, que permaneció en Santiago de Compostela, donde se licenció en Cirugía y Medicina, y con motivo de su asistencia al cursillo impartido por el Ilustrísimo Señor Fiscal del Tribunal Supremo, Manuel Portela Valladares, se propuso realizar el doctorado en la Universidad Central de Madrid.

Y con motivo de aquellas conferencias a las que asistió con regularidad completa y quizá a causa de la admiración con la que escucharon al disertador, por ese motivo o por la atención de todos los estudiantes, o por las ansias de Senen de conocer a hombres ilustres y de prestigio, necesidad que le llevó a abordar a la salida de una de aquellas magníficas charlas, al orador excelente y admirado, que con su anhelo y para satisfacción de Senen el tan prestigiado hombre político se avino a comentar con éste, las excelencias del monólogo en un café cercano a la Plaza del Obradoiro,  lugar en el que tomaron una cena frugal y hasta pasadas las tantas de la madrugada, ya por las calles de Santiago, cada conversador volvió a sus respectivos domicilios, no sin antes entregarse sus respectivas tarjetas de visita. Lo cierto es que debido a ello, todos recordarían pasado un tiempo, para unos más largo, para otros más corto, aquella notable noche en la que se despidieron.

Aquella noche y esa madrugada, así como la sinceridad de su conversación les unió su espíritu en fraternidad al menos cuando se propusieran encontrarse con Manuel Portela en Madrid o en cualquier otro lugar para terminar discutiendo los pormenores de los temas que se plantearan, y aprender de Manuel Portela y hacerse al fin grandes amigos, en espera de que los acontecimientos venideros los unieran o no, pero en definitiva, los preparase para una posible confrontación amistosa en el futuro que estuviese por llegar.

Senen no había vuelto a tener noticias de Portela Valladares, hasta que cierto día en el Ateneo de Madrid, donde el nuevo hombre, ya doctor, procuró hacerse socio por mediación de su director de tesis doctoral y otros más aventajados en fortuna, conocidos en sus asistencias a los Cursos de Doctorado, allí fue donde se topó con Manuel Portela Valladares acompañado de personajes afines a su Partido Político, la “Liga Agraria de Acción Gallega”, fundada por él mismo en 1909, y dirigida por don Basilio Álvarez.

En el Ateneo madrileño se reunían los políticos destacados de la época, así como los intelectuales más avezados, hecho por el cual, Senen Sánchez se “alistó” debido a sus ansias de conocimiento.

Pero volvamos a la época que nos ocupa, que nada menos es la ciudad de Zaragoza en septiembre de 1923. allí había llegado Senen para entrevistarse con un paisano suyo que detentaba el cargo de Gobernador Civil de Zaragoza. Este hombre llamado Rafael González Cobos, abogado de prestigio y primo carnal del famoso político Filiberto Villalobos, se aficionó a la vida pública debido a las normas de su época, donde los hombres prósperos, acaudalados intelectuales y de buena familia se debían a la ciudadanía. Hombre honrado y exquisito en su acciones, siendo bastante joven fue nombrado Presidente de la Diputación de su ciudad, Salamanca y conocido en los círculos madrileños, por ser el cuñado de Enrique Esperabe de Arteaga, Rector de la Universidad de Salamanca y hombre de una riqueza inconmensurable, que mantenía como terrateniente a numerosos campesinos y obreros en sus tierras. Así era la sociedad de aquellos turbulentos años de primero de siglo veinte. Ello debido a una franca desatención de las clases humildes y un aprovechamiento de ellas a expensas de los más afortunados, y todo ello, pese a muchos de los personajes celebérrimos que plantaran sus opiniones en estas líneas y en otras que más adelante teclearemos.

Senen se acercó a un coche de punto para trasladarse al Gobierno Civil, cuando un conductor con librea se le acercó preguntando su nombre, a lo que Senen con mirada adusta no respondió. Al chofer se le colorearon las mejillas y pidiendo disculpas se le ofreció de nuevo diciendo que venía de parte del Gobernado Civil a llevar al doctor Senen Sánchez Valor, con lo que se suavizó la situación y el doctor se alivió por una parte, por otra sorprendido y por una tercera terminó sonrojándose para no pedir perdón, y en silencio siguió al que le ofrecía un fantástico coche cerrado, con la puerta abierta y en espera de cerrarla cuando el invitado del Gobierno zaragozano tuviera a bien sentarse y disponerse en acudir al susodicho.

Una vez allí se le ofreció una habitación y se le comunicó que el señor Gobernador le recibiría en cuanto estuviera dispuesto y refrescado del viaje. Todo ello con las debidas atenciones a un huésped, tal y como se regían las normas de cortesía.

Mientras Senen se cambiaba de indumentaria escuchó voces sonoras y alegres de mujeres jóvenes, lo que le sorprendió sobremanera debido a que Rafael González Cobos era soltero y se sabía que vivía acompañado de una hermana. En salamanca mujeres casaderas se abanicaban con juegos y ardiles para intentar llamar la atención de tan esperado pretendiente, que no llegaba nunca a cuajar. En fin una vez repuesto del viaje salió a un largo pasillo para entrevistarse con su amigo y paisano, casi de la misma edad, ya que habían cursado juntos el Bachiller.

La hora se acercaba al atardecer. Rafael González Cobos se apresuró a encontrarse con su amigo, una vez despachados los asuntos pendientes que le habían retenido en su despacho mientras Senen se adecentaba después del largo y fatigoso viaje. El Gobernador Civil avisó a su familia compuesta como ya hemos dicho por una hermana que le llevaba las riendas de la casa y por dos sobrinas eventualmente invitadas que esperaban con denuedo la llegada de las Ferias y Fiestas del Pilar, por su atractivo en bailes, en Fiesta de Toros y en sus atavíos, vestidas de “Charras” y paseadas en landó con seis caballos por la capital aragonesa. Lo que tenían a mucha gala las jovencitas, hijas de su hermana Celia y de su cuñado Esperabé de Arteaga y daban alegría a la solitaria casa gubernamental. Las fotos estarían en todos los periódicos de la ciudad e incluso llegarían a Salamanca y por supuesto a los Ecos de Sociedad de Madrid, donde los  y las jóvenes de la alta sociedad juzgarían la belleza de las sobrinas del gobernador civil zaragozano.

La cena estaba preparada y Rafael y su amigo Senen se encontraron en la sala de lectura donde un abrazo y la presencia de las sobrinas alegró la tarde. Era el día 12 de septiembre de 1923, todavía faltaba un mes para la fiesta más coloreadas de Aragón y todos hablaban de los preparativos, instando a Senen que permaneciera con ellos por lo menos hasta pasadas las notables fiestas.

Al día siguiente, 13 de septiembre del 1923 Senen se levantó temprano y pasó a desayunar, en solitario, ya que ningún miembro de la familia estaba despierto. Suponía él, que el Gobernador Civil estaría en su despacho y el resto de las damas en sus habitaciones dedicadas al arreglo personal. Una sirvienta elegantemente ataviada con uniforme negro y delantal blanco lleno de puntillas almidonadas le indicó donde se servía el desayuno, y le atendió con suma profesionalidad. Al preguntar por el señor de la casa, la doncella le advirtió que el señor se levantaba a las ocho y que bajaba a desayunar sobre las ocho y media, pero que esta mañana ya estaba despachando en el Gobierno, por lo que Senen preguntó a la sonriente muchacha si podría ver a su amigo. Asistió ella, y el hombre bajó unas escaleras y se dirigió al despacho donde el Secretario del Gobierno Civil le comunicó que estaba muy ocupado por asuntos políticos y que sería difícil estar esa mañana con el “Jefe”. Senen se decidió a dar un paseo por la ciudad y conocer los alrededores y cuando estaba a punto de abril la puerta de salida una voz le requirió, la de su amigo Rafael González Cobos, que le instaba a que le acompañara a su despacho. Mira qué te parece este telegrama que he recibido hace una media hora. Es del Capitán General Miguel Primo de Rivera, desde la Ciudad Condal, y los términos en los que me insta a que Manolo Portela Valladares no pase de Zaragoza a Barcelona y que se de la vuelta hacia Madrid, son de un ordeno y mando incontestables. No se qué hacer y parece que esta noche a las dos de la mañana llega en el tren, de paso hacia la capitanía general de Barcelona. He llamado al Ministerio de Gobernación, y el duque de Almodovar del Valle me dice que no haga caso, que todo está controlado y se ha cortado de inmediato la comunicación. No tenemos teléfono, he llamado a Capitanía General y cortan enseguida la comunicación. Portela, como Ministro de Fomento pasa en el tren camino de Barcelona y me ordenan que lo detenga, ¡nada menos! y que vuelva a Madrid porque no reconocen autoridad civil. Eso es muy grave Rafael, contestó Senen Sánchez Valor. Eso es un Golpe de Estado y si me dices que el telegrama lo firma Primo de Rivera, ese Capitán General anda detrás de ello tiempo ha.

Pero yo no pienso permitir, que en mi jurisdicción se altere el orden, por otra parte tengo al Teniente Coronel de la Guardia Civil a mis órdenes, como mandan las ordenanzas…

 He escuchado rumores en Madrid pero nadie se da por enterado, y menos el Gobierno Central,  Rafael González Cobos, le contestó, ya te digo que he hablado con el propio Ministro de Gobernación e incluso antes con su secretario. No saben nada de nada. Sólo he podido escuchar la siguiente exclamación: ¡Qué barbaridad! Varias veces repetidas… ¡llama al ministerio de Fomento!. 

Senén le instaba a que volviera a llamar al Ministerio de Fomento, pero con la línea del teléfono cortada era imposible todo excepto lo que al Gobernador Civil, en medio de la crisis se aventuró ha hacer: llamar a la Guardia Civil para intentar abortar el Golpe de Estado en Zaragoza. y así las cosas Rafael González Cobos como autoridad civil, llamó, al gobernador militar, pero le llamó con gran disgusto. No deseaba que hubiera ningún enfrentamiento entre autoridades. Pero se hacía tarde, nadie había almorzado ni cenado se acercaba la hora de la llegada del tren procedente de Madrid y en que venía Portela Valladares. 

El gobernador civil se marcho junto con Senen a la Estación y una vez el tren parado, instó al secretario de Ministro de Fomento para que le dejara subir al tren y hablar con Valladares. Le dijeron varias veces que no se le podía molestar y González Cobos harto ya de tantas contemplaciones entró en el vagón y Manuel Portela Valladares salió al encuentro a la vez que se quedaba perplejo al encontrarse a sus dos grandes amigos Rafael y Senen, que venían enfadados y con una carga emotiva intensa.

 Le contaron lo sucedido y Portela bajó a la estación a llamar por teléfono al Ministerio. No se pudo establecer la comunicación. Marcharon entonces a toda velocidad al Gobierno Civil. Las líneas estaban cortadas.

 Lamentando la situación se encerraron en el despacho del Gobernador Civil Manuel Portela y el propio González Cobos. Allí el ministro Portela intentaba convencer al Gobernador Civil para que levantara en armas a la Guardia Civil para luchar contra los sublevados, por lo menos que en Zaragoza no triunfaran, ya se encargaría el mismo de hacer lo propio en Barcelona.

 Las horas corrían, la tensión en el despacho era de alto voltaje. El gobernador civil se negaba a una lucha que presentía dura para la población civil… las promesas del Ministro eran altamente seductoras… hacerse con el gobierno central etc..  Al final  la conversación quedó en el más profundo de los secretos.

 

 Visiblemente preocupado el Gobernador Civil, González Cobos, delante del Ministro, llamó al teniente coronel de la Guardia Civil, que estaba a sus órdenes, y quiso demostrar a Portela de lo inútil de su propuesta y de que no estaba dispuesto a llevar a la población civil a un enfrentamiento.

Efectivamente, no había nada que hacer, igual que el Gobernador militar, el Teniente Coronel, cuadrándose ante González Cobos, le dijo que no tenía a sus órdenes ningún dispositivo porque antes que guardia civil era militar.

Al poco tiempo  se presentó  Sanjurjo que le instó a abandonar el gobierno, “ya que no reconocemos autoridad civil. Esto es un levantamiento militar y debe usted abandonar su cargo”. Rafael González Cobos, que era además abogado de profesión, no se quedó anonadado con esta amenaza, y tomó una decisión, se enfrentó a Sanjurjo, este empuñó su arma reglamentaria y  alzando la voz juró que  dispararía a toda la familia, y al mismo gobernador y a quien fuera.

Ante esta situación, El gobernador civil exigió que dejaran constancia por escrito y que se levantara un acta, ante el secretario del gobierno civil, de que el Gobernador civil abandonaba el poder por la fuerza de las armas, y que por tanto rechazaba el golpe militar de Primo de Rivera.

 

 (Cf. Archivos familiares de la Familia González Cobos.Así termina uno de los capítulos del primer día del Golpe de Estado del Capitán general Primo de Rivera. Que después vendrían otros intentos fallidos hasta que en el 1936 fue definitivo para la España del siglo veinte.

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