El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado lunes ha convertido a Cali en el epicentro de las operaciones de emergencia. La capital del Valle del Cauca concentra los esfuerzos de cientos de rescatistas, voluntarios y organismos internacionales que trabajan sin descanso para localizar a los desaparecidos entre los escombros.
Con un balance oficial de 75 fallecidos en la ciudad, más de 1.000 heridos y daños generalizados en la infraestructura, los equipos Urbanos de Búsqueda y Rescate centran su labor en 56 edificios de gran tamaño que colapsaron o sufrieron daños estructurales severos, la mayoría ubicados en el sur y centro de la ciudad. La alerta roja declarada por las autoridades locales ha movilizado a todas las capacidades disponibles.
Las primeras 72 horas: una carrera contrarreloj en medio de la emergencia
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, señaló que el tiempo apremia: «Tenemos 24 horas restantes. Al final de ese periodo se cierra la primera ventana de 72 horas, aunque eso no significa que no haya sobrevivientes después, pero se vuelve más difícil». Los equipos de salvamento trabajan en ocho puntos concretos donde aún podría haber personas con vida, aunque no se ha ofrecido una cifra oficial de desaparecidos.
La magnitud de la catástrofe ha dejado alrededor de 700 viviendas afectadas, de las cuales 107 presentan daños estructurales graves. Mientras tanto, las autoridades impusieron un toque de queda nocturno y desplegaron fuerzas militares por toda la ciudad, tras recibir reportes y amenazas de saqueos en varias zonas. La prioridad absoluta sigue siendo la búsqueda de vida bajo los escombros.
El panorama nacional es desolador: el último informe de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres eleva la cifra de víctimas a 239 muertos y 3.755 heridos en 388 municipios. Cerca de 50.000 personas han resultado afectadas por el terremoto, que también dejó 45.547 viviendas dañadas, 9.215 destruidas y 140 edificios colapsados en todo el país.
El Servicio Geológico Colombiano registra 130 réplicas
La tierra sigue temblando en el occidente colombiano. El Servicio Geológico Colombiano había contabilizado hasta las 6 de la mañana del miércoles un total de 130 réplicas, según informó Noticias Caracol. Estas sacudidas secundarias complican aún más las maniobras de rescate y mantienen en vilo a la población, que permanece en alerta constante.
Los daños no se limitan a las viviendas. Las autoridades reportan afectaciones en 188 centros de salud, 530 centros comunitarios, 1.667 instalaciones educativas y a lo largo de 129 carreteras. La reconstrucción de la infraestructura pública será uno de los mayores desafíos que enfrentará la región en los próximos meses, especialmente en las zonas más vulnerables.
Pereira: otra ciudad que lucha contra el tiempo
Mientras Cali concentra la mayor parte de la atención mediática, Pereira, capital de Risaralda, se ha convertido en el segundo foco de las operaciones de búsqueda. Allí, 65 edificios colapsaron por completo y más de 1.000 viviendas sufrieron daños severos, dejando a cientos de familias desplazadas y sin un techo donde dormir.
En una operación que duró 36 horas, los equipos de emergencia y bomberos lograron extraer con vida a Daniela Largo Sánchez, de 32 años, de entre los escombros de un edificio en Pereira. La joven permanece en cuidados intensivos en el hospital San Jorge, tras ser estabilizada por el personal médico con maniobras de reanimación que se prolongaron durante unos 20 minutos.
Su padre, Julio César Largo, relató a los medios locales el duro momento que enfrenta la familia: «Está en la Unidad de Cuidados Intensivos. Los médicos tuvieron que reanimarla durante unos 20 minutos para estabilizarla». Historias como esta se repiten en cada rincón afectado por el desastre, reflejando la fragilidad humana frente a la furia de la naturaleza.
Decreto de duelo nacional y catástrofe: la respuesta del Gobierno
El presidente Abelardo de la Espriella declaró tres días de duelo nacional por las víctimas del terremoto. De manera simultánea, el Gobierno decretó el estado de catástrofe nacional por un periodo de 12 meses, con posibilidad de prórroga, en los departamentos de Antioquia, Caldas, Cauca, Chocó, Quindío, Cundinamarca, Risaralda, Huila, Valle del Cauca, Tolima, Putumayo y Norte de Santander, las zonas más golpeadas.
El decreto también ordena al Ministerio de Hacienda garantizar la financiación de la respuesta de emergencia a través del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. La magnitud del desastre ha obligado al Ejecutivo a solicitar ayuda internacional inmediata a las Naciones Unidas para desplegar personal especializado y canalizar recursos económicos hacia las zonas más afectadas.
La solidaridad internacional no se ha hecho esperar. Delegaciones de Estados Unidos y España, junto con los especialistas mexicanos en rescate conocidos como Los Topos, ya se encuentran en Colombia realizando operaciones con equipos avanzados de rescate urbano, drones de estabilización y perros de búsqueda. Alemania, Canadá, Francia, Japón y el Reino Unido también se sumaron al esfuerzo humanitario, enviando hospitales de campaña, sistemas de purificación de agua y toneladas de suministros médicos.
Ayuda internacional: cifras y compromisos
El vicepresidente José Manuel Restrepo informó que Colombia ha recibido ofertas de asistencia internacional que suman un total de 1.300 millones de dólares. Entre los compromisos más destacados, Estados Unidos expresó su intención de contribuir con una partida de entre 15 y 16 millones de dólares para la fase inicial de respuesta al desastre, según reportó Infobae.
- 🚨 75 fallecidos en Cali y 239 en todo el país
- 🏥 188 centros de salud con daños reportados
- 🏫 1.667 instalaciones educativas afectadas
- 🏠 45.547 viviendas dañadas y 9.215 destruidas
- 🌍 1.300 millones de dólares en ofertas de ayuda internacional
- 🕒 130 réplicas registradas hasta el miércoles por la mañana
La llegada de estos recursos y equipos especializados marca un punto de inflexión en las operaciones de rescate. La coordinación entre los equipos locales, nacionales e internacionales resulta esencial para maximizar las posibilidades de encontrar sobrevivientes en un contexto tan adverso. La ventana de 72 horas, aunque crucial, no determina el final de la búsqueda: los equipos de salvamento mantienen la esperanza de seguir hallando vida bajo los escombros.
La resiliencia de Cali frente a la catástrofe
La ciudad que se ha convertido en el epicentro de la emergencia también ha mostrado su rostro más solidario. Miles de habitantes de Cali salieron a las calles con agua, comida, herramientas y sus propias manos para colaborar en las tareas de remoción de escombros, mientras los rescatistas profesionales continúan con la búsqueda técnica de sobrevivientes. En los barrios del sur y centro, donde se concentran los mayores daños, la colaboración ciudadana ha sido fundamental en las primeras horas tras el sismo.
La primera noche después del terremoto fue especialmente dramática. Mientras las autoridades mantenían el toque de queda para prevenir saqueos, los equipos de emergencia trabajaban a la luz de reflectores en los puntos más críticos. Las imágenes de la noche en la ciudad muestran a bomberos, militares y voluntarios unidos en un mismo objetivo: salvar vidas.
Cali vive horas críticas, pero la determinación de sus habitantes y la llegada de recursos internacionales ofrecen un rayo de esperanza en medio de la tragedia. La reconstrucción será un proceso largo y complejo, pero la solidaridad demostrada en estos primeros días de emergencia constituye el cimiento sobre el que se levantará la nueva ciudad.
El camino por delante es incierto y estará lleno de desafíos. La cooperación internacional, el despliegue de unidades caninas y la movilización ciudadana continuarán desempeñando un papel crucial en los próximos días. Mientras tanto, cada hora que pasa sin noticias de los desaparecidos aumenta la angustia de las familias que esperan en los alrededores de los edificios colapsados, con la esperanza intacta y la mirada puesta en el momento en que un rescatista levante la mano para anunciar un nuevo hallazgo con vida.

Periodista salmantino formado en la Universidad de Salamanca. Paso por emisoras comarcales y por la prensa provincial antes de dirigir la redaccion de un diario digital. Coordina al equipo, firma los editoriales mas comprometidos y defiende un periodismo de calle.